Publicado: 16 de Junio de 2017


La crisis del Popular no ha acabado: los accionistas preparan una oleada de demandas y acciones judiciales.

Preocupación entre los accionistas y los clientes de Banco Popular.

El Santander compra por un euro el Banco Popular al borde de la quiebra
Banco Popular, el primer banco intervenido por las autoridades europeas.
Cuando los 305.152 accionistas de Banco Popular despertaron ayer miércoles, la entidad ya no estaba allí. Ellos son los principales perjudicados de la compra por parte del Santander, ya que esta operación supone la pérdida de todos sus ahorros e inversiones. Sus títulos no valen nada tras ejecutarse la adquisición por parte de la compañía que preside Ana Patricia Botín y la única opción que tienen ahora es litigar con los nuevos responsables del banco para tratar de recuperar parte de su dinero, de ahí que se avecine una oleada de demandas que recaerán ahora sobre el nuevo propietario. La crisis del Popular está lejos de terminar. La OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) ya ha anunciado que estudia acciones judiciales "para defender a los minoritarios" y varios despachos de abogados han comenzado a recibir consultas sobre la viabilidad de sus reclamaciones. La compra de Popular se conocía a primera hora de la mañana e inmediatamente la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) suspendía la cotización del valor, que ya no volverá a formar parte del Ibex. En ese momento se consumaba la debacle para los accionistas. Ellos habían soportado ya los efectos de la sangría bursátil de la última semana que rebajó la capitalización de la compañía hasta los 1.300 millones de euros y el precio de la acción hasta los 0,317 euros. La devaluación provocó la huida masiva de inversores, entre ellos la del fondo BlackRock, que rebajó su presencia en la entidad del 4,09% al 1,77%. La CNMV ha seguido de cerca el recorrido del valor y "no descarta iniciar actuaciones adicionales" para analizar las condiciones que se han dado en este tiempo. "Hasta el momento" no se ha detectado nada que haya hecho saltar las alarmas, declaró ayer a este diario. La intervención de la Junta Única de Resolución (JUR) supuso reducir a cero el capital social del banco, lo que provocó la extinción de todas sus acciones admitidas a negociación en Bolsa, pero los minoritarios no son los únicos perjudicados. También tendrán que encajar la maniobra los titulares de bonos convertibles contingentes (los llamados CoCos) y los de deuda senior, que confiaron en la solidez de la que presumía el banco. «Cuando el consejo de administración emitió el año pasado acciones con un valor de 2,5 euros, realmente estaba emitiendo títulos sin valor. Además, colocó deuda sabiendo de antemano que los inversores tenían muchas posibilidades de perder todo su dinero», apuntó ayer el despacho de abogados Roca&Asociados. Desde el bufete aseguran que el Santander tendrá que asumir las consecuencias de las operaciones que Popular llevó a cabo para consolidar sus fondos propios. El banco podría recibir querellas por posible estafa de parte de accionistas que acudieron hace ahora un año a la última ampliación de capital. "Muchos recurrieron a un préstamo concedido por el propio banco, algo expresamente prohibido por la ley", explica el socio fundador del despacho, Rafael Roca. "Algunos no sólo han perdido el 90% de la inversión, sino que deben al propio banco el dinero del préstamo con el que la hicieron". Las tres ampliaciones de capital realizadas por Banco Popular hasta su venta están ahora en el foco. "Les vendieron un producto que no existía", comentaron ayer desde el despacho Navas y Cusí a Efe. "Les dijeron que eran necesarias provisiones de 4.700 millones y finalmente fueron 5.700, nada menos que 1.000 millones adicionales", agregaron. Entre los afectados también se encuentran la Sindicatura de Accionistas, que engloba a varios accionistas y poseía el 9,59% de la compañía; el grupo de accionistas mexicanos encabezados por Antonio del Valle (4,13%), Crédit Mutuel (3,95%) y el Grupo Allianz (3,49%) que han visto sus participaciones reducidas a cero.